miércoles, 16 de mayo de 2012

Simple


Solo necesito un respiro.

Parar, estudiarme, enfermar con todos mis jodidos defectos. Solo necesito ser fiel a mí misma, leer mientras me calientas los pies. Solo necesito que me digas que soy preciosa el día más monstruoso.

Necesito pasear mientras hablo de arte y dibujo sin querer los sentimientos. Necesito ver el sol de vez en cuando, que me pongas crema protectora mientras te ríes de mis manías. Necesito escribir una carta, poner con la mejor de las caligrafías tu nombre y el mío.

También necesito que deshagas mi cama, que vengas por sorpresa. Necesito fotografiarte y morir de amor comprobando lo guapo que estás. Necesito la locura transitoria que todo el mundo odia. Sí, volverme loca y que te enfades. Que me tranquilices, que me traigas chocolate.

Necesito que me niegues todos los caprichos, pero luego me los ofrezcas espontáneamente y sin pensarlo. Necesito poder mirar unos ojos azules, pero tirarme de cabeza en los tuyos color miel.

Necesito ser tu despertador, comerte a besos, que me abraces hasta que duela. Necesito no decirte que te quiero. Necesito quererte.

Me necesito a mí. Y, aunque tú no lo sepas… te necesito a ti. 

martes, 10 de abril de 2012

Noche febril

- Esos ojos poetizados en cuartetos van menguando. La luna pesa. Nos vemos en el sol y "nos bebemos en los bares".

- Nos bebemos en los bares, como siempre.

- Ah! y no me sueñes. Que te veo venir.

- No, sólo te bebo.

- Perfecto pues.

- Buenas noches.

- Chin chin. Salud!

viernes, 2 de marzo de 2012

Sombrero de copa, por favor.

Te he olido mientras andaba por la calle. El destino era una incógnita también para mí, de ahí la sorpresa de encontrarte en una colonia tan magnética. Mi paso firme y desenfadado fue mutilado por tu escasa presencia. Otra vez. Y es la decimosexta vez que me pasa.

Vi tu mirada, ¿recuerdas? Y la estuve persiguiendo en sueños pensando que algún día sería mía. Qué inocente.

Pero lo peor de todo no fue el día que tu mirada poseyó a algún viandante. Esa noche… ¿Recuerdas esa noche que vi tu boca? Era ella quien me perseguía. En cada uno de los hombres que se acercaban a saludarme, estaba tu sonrisa. En cada una de las palabras que intentaban decirme, estaba tu voz.

No sé si tú lo piensas, pero… me estoy volviendo loca. Al principio creí que era amor, pero ya está superando incluso sus límites. Sí, posiblemente sea algún tipo de locura leve. Me río sólo de pensar cómo me recibirás esta noche.

Por favor, espérame acompañado de tu perfume. Y si es posible… ponte el sombrero de copa.

martes, 21 de febrero de 2012

Pura MAGIA

Hacía tiempo que no lo sentía. El cosquilleo de la Magia ha vuelto. Un placer que acaricio feliz y que deseo que vuelva a ser tan grande como fue hace ya unos años.

martes, 7 de febrero de 2012

Crónica de una vida ¿chafada?

El 1 de Julio de 1997 comenzó mi romance con la profesión de periodista. Quizás empezara antes, pero hasta esa fecha no hay ningún tipo de prueba. Tengo que poner en situación: un día cualquiera de las vacaciones de verano, en La Mancha profunda, con un calor que no dejaba ni respirar, a una niña de 7 años, desbordada de imaginación se le ocurre una idea que ella cree fantástica.

Para llevar a cabo su plan, necesitaba a sus compañeros de fatigas (vecinos del pueblo y grandes amigos hoy en día). El equipo técnico era sencillo: un radio casete para dos cintas, una cinta de casete de música cualquiera y uno virgen. Y ya estaba todo preparado para comenzar la andadura en el mundo de las ondas.

Radio Radical se llamaba nuestra emisora. Y nosotros improvisábamos los anuncios, las noticias, las entrevistas y los protagonistas de la jornada. Es gracioso volver a escuchar las cintas y mirar a los políticos a través de los ojos de niños de 7 y 8 años. Nosotros creíamos que Felipe González y Jose María Aznar, estaban en un ring de boxeo, y así lo proyectábamos en “nuestro programa”.

El escuchar cada mañana mientras me bebía la leche a Luís del Olmo, me llevó a inventar que yo también podía hacerlo. A mis padres no les gustaba que viéramos la tele, y tanto mi hermano como yo crecimos con el sonido de la radio. Esto hizo que me enamorara poco a poco y sin saberlo de un medio que hoy en día me da la vida.

Pero eso es otro cantar, ya que mi aventura con el periodismo pasó por diferentes etapas: Desde el “quiero ser reportera de guerra” hasta la pasividad más absoluta hacia la profesión, tirándome de cabeza a un Bachillerato de Ciencias de la Salud y engañando al periodismo con la medicina. Pero mi escarceo con esta duró poco, y al final la conservo como una buena amiga y como un hobby que me ayuda a ser realista y mirar más allá de mi propio ombligo.

Cuando me desengañé y tiré mi sueño de ser doctora por la ventana de un quinto, llegó la etapa más pasional. Leía a García Márquez y quería dedicarme a contar lo que pasaba, quería ser la voz de la noticia. Por eso acabé entrando por la puerta de la Facultad de Ciencias de la Información de la Universidad Complutense de Madrid, matrícula en mano y con todos mis sueños renovados.

Pero la que pensaba que sería la mejor de las vivencias se convirtió en el pozo sin fondo en el que llevo cayendo hasta ahora. Mis ilusiones eran como el Quijote en el lecho de muerte, chocando al fin con la realidad. Me costó horrores no tirar la toalla el primer año. Lo único que me mantenía con fuerzas era acudir cada viernes al estudio de radio en la Universidad. Por aquel entonces existía Radio Complutense y desde el primer momento supe que donde quería estar era allí.

Radio Complutense cerró y me quedé compuesta y sin novio. Con una práctica al año de radio en alguna asignatura como Comunicación Audiovisual, pero poco más que me acercara al periodismo, un amante que cada vez estaba más lejos.

Lo bueno que tiene nuestra facultad es que ayuda poco o nada a sus alumnos. No esperes que sea ella quien te busque un lugar para hacer prácticas en verano, ni que te presente a profesores que te motiven. Si esperas que en secretaría te solucionen cualquier cosa, estás en el sitio equivocado. Pero quizás tendríamos que dar las gracias por no hacer nada por los alumnos, así aprendemos. Aprendemos a salir adelante sin la ayuda de nadie y nos tatuamos el refrán: “Quien quiera peces, que se moje el culo”.

Supe que tenía que buscarme la vida y trabajé dos veranos como becaria en Cadena Cope y en Onda Cero Radio respectivamente (¿dónde quedaba aquella radio que fundé con mis amigos allá por el 97…?). Y por fin, se cumplió uno de los sueños de los alumnos más motivados de la facultad: Inforadio. Donde cualquiera de nosotros podía entrar y participar en un programa de lo más profesional, gracias también al trabajo de muchos.

Si hablo del programa de asignaturas de la carrera, me desespero. Mucha historia, poco periodismo. Mucho profesor desmotivado que pretende (y a veces consigue) desmotivar a los demás. Muchas “Teorías de…” que no nos han servido para nada. Y llegamos a quinto sabiendo más o menos lo mismo que sabíamos en primero.

Y a unos meses de obtener la licenciatura en periodismo, sigo en la cuerda floja. Intentando equilibrarme porque, si no, caigo de bruces contra la realidad. Y ya no hay red de ilusiones que me salve de estrellarme. Por eso de vez en cuando vuelvo a leer a García Márquez. Su discurso ante la 52ª Asamblea de la Sociedad Interamericana de Prensa titulado “La profesión más bonita del mundo” reaviva las ascuas.

Porque como él mismo dice: “Nadie que no lo haya vivido puede concebir siquiera lo que es el pálpito sobrenatural de la noticia”. Y eso, quizás, me mantiene engañada.

miércoles, 16 de noviembre de 2011

SurRealismo cotidiano

Suena la horrible alarma al menos 4 veces antes de que gane la batalla. La lucha ha sido piel con piel contra el sueño. Me ganó los tres primeros asaltos, pero consigo recomponerme. A orgullosa no me gana nadie.
Me preparo un desayuno emborronado. Miro a un punto fijo e ingiero porque me han programado cual autómata. Decido dejar la mente en blanco. Agradezco que caiga el agua de la ducha y la erosione, dándole la forma adecuada para empezar el día.
Me miro al espejo. Los excesos pasan factura. Y yo pago como puedo: con mi escasa pensión y el optimismo enterrado.
Ando al metro. Leo para no ver más. Hoy los golpes del sueño me duelen, y me hacen más asocial que nunca. Me sumerjo gratamente en tu historia: "Lo que podríamos haber sido..."
Salgo del metro y odio a la gente. Van vestidos de invierno y de verano. Sin punto medio. Yo exhalo calor, y me gusta la gente caliente.
Pi, pi, piii "Son las 11, una hora menos en Canarias".
Pi, pi, piii "Es la 1, medio día en Canarias".
Vuelvo al metro. Con las heridas curadas y observando más.
Sueños gastronómicos. Invento y dejo volar la imaginación. Después un té, esa pócima que borra por competo las cicatrices del sueño.
Vuelta al metro. Vuelta a la inmersión: "... si no fuéramos tú y yo".
Pasa por mi lado un chico con rosas, serán para una chica desconocida. Yo invento historias mientras subo escaleras y oigo muchos "¡oh!" contenidos. Deseos evaporados y sueños recordados por un instante.
Historia del periodismo y mutismo por su parte. Me mudo a otro planeta, ya no soporto el dolor.
Vuelta al hogar. Lección aprendida: ni siquiera sabemos qué es sentirse mal.
Pastillas para no soñar, para no vivir. Para olvidar miradas perdidas en el vacío. Y el intento de dormir, una noche al menos. Sin pesadillas. Para mañana levantarme pletórica y no tener que subir al ring.

jueves, 10 de noviembre de 2011

Deseo

No sé por qué, pero por estas fechas siempre ando algo más inspirada que lo que suele ser habitual. Algo menos seca. Será que alguien me ha regado, o que la lluvia me ha calado hasta los huesos.

Ayer me di cuenta de que mi corazón no es normal. Y lo agradezco, ya que si no me consideraría una completa simpleza. Mi corazón late en el cuello. En la nuca. Y late muy fuerte. Yo creía que estaba parado, que alguna pieza no encajaba o se había perdido, y el problema no era ese. Es que lo buscaba donde no estaba: En el pecho.

Sólo tenía que buscar más allá. La motivación, el arte. Y lo encontré, como si una bonita magia blanca lo hubiera hecho aparecer. Y estoy encantada.

Deseo, deseo, deseo. El título del post, y lo que me envuelve últimamente. El deseo por todo. Un deseo fugaz, furtivo. Una ambición inestimable por tenerlo absolutamente todo. De ti. O de mi.

Y como ahora te he encontrado, corazón, puedo oírte mejor porque te tengo más cerca. Deja de llamarme, que ya te veo. Abrázame un poco, imagina que hace frío.

jueves, 20 de octubre de 2011

Cinco


Escrito el día 5 de Octubre de 2011, en la ciudad del Moldava.

En Praga parece un día normal. Amanece más gris, más triste, pero normal al fin y al cabo. En el fondo del alma, nada es igual. Hay un remolino de recuerdos, de besos no dados, de enseñanzas perdidas en la inmensidad del mundo. Y está también el sentimiento de extrañeza. El querer tenerte a cada hora. La necesidad de abrazarte, de tocarte, pero sobre todo de hablarte. Y que me cuentes cómo estás, si conseguiste dejar de sufrir. Si por fin, una vez liberado de las cadenas del cuerpo, puedes maravillar con tu fantástica mente. Y prefiero pensar que sí, que estás mejor ahora. Y quiero dejar el egoísmo a un lado, y dejarte en tu descanso. Pero a veces, soy irracional. Soy humana, y te necesito tanto que ni las fuerzas más potentes pueden pararme. Pero me callo, espero que el universo conspire en silencio y nos encontremos en algún lugar de la mente, en un cielo inventado o entre la naturaleza.
Pero hoy en Praga parece un día normal. Y no quiero que eso cambie.

sábado, 17 de septiembre de 2011

Interrail

Por fin ha llegado el momento. Sí, ha sido un sprint final algo agotador por las circunstancias, la falta de tiempo y la oleada de prisas. Pero todo llega, y ya te tenemos a la vuelta de la esquina.

Estaba deseando vivirte desde hace siglos. Envidiaba a todo aquel que había podido disfrutarte y siempre pensaba tontamente: "algún día me tocará a mí". Y parece ser, que aunque quedan pocas esperanzas, los sueños siguen cumpliéndose. Y aquí estoy, a unas horas de partir, con la ilusión desmesurada de las nuevas ocasiones y con las libretas en blanco para rellenarlas de experiencias y fantasía.

Conocer Europa y etiquetar cada ciudad con un nombre distinto, pensar en todo lo que dejo en España y encontrarme a mí misma en rincones mágicos de los pueblos o en tiendas de segunda mano, son mis objetivos. Pero lo mejor, sin duda, es la fragancia de la compañía: Con la base de la confianza, las buenas intenciones y la amistad. Un toque de locura trascendental, filosofía y romanticismo. Parece que va a oler bien.

No olvido los perfumes que recogeremos en el camino: El formado por sonrisas, con sutiles toques de realismo, positivismo y una gran dosis de cariño, con el que nos rociaremos en Bélgica. O el creado por la lógica aplastante, eclipsada por la intensa literatura y los acordes de mi canción favorita que esperemos encontrarnos perfumando el ambiente de Berlín. También recogeremos uno que huele a duda en Cracovia y estaremos abiertas a todos los nuevos olores que encontremos en el camino.

Yo espero ser el perfume de los sueños, de las historias bien contadas, de las risas y de los abrazos a media luz. Tengo las expectativas muy altas, y aún así, creo que se quedan por los suelos ya que nos queda mucho por vivir.

Au revoir, ya saben... Feliz vuelo.

jueves, 8 de septiembre de 2011

Periodismo

Tras un día de conversaciones bonitas donde el periodismo es la clave, me he dado cuenta de algo. Hay muchas historias buenas que contar, palabras inmersas de dudas que cobran sentido con la imagen de la tragedia superada. Siento tranquilidad por saber que no estaba tan equivocada. Que si no se puede cambiar el mundo, sí podemos cambiar nuestro alrededor.

Sonrisas, complicidad, simpatía. Un ego deslumbrante, un abrazo continuo. La oscuridad se vuelve gris, nos atrapa, nos hace soñar de nuevo. La fe vuelve a ser un habitante de nuestro mundo, después de darla tanto tiempo por muerta. Incluso es vecina, grata casualidad podríamos decir. Y los sabores dulces, el almíbar encontrado en cada poro. Como helado de fresa, gelatina hecha de un material indestructible.

Gracias, tendría que decir. Por hacerme sentir amor por lo que hago. Por recordarme a un Larra inaugurando una profesión fantástica. Por haber sabido elegir. Por cada historia que he contado y contaré. Por la lucha constante. Por la alegría.

La profesión más bonita del mundo no se merece que siga enfadada con ella.

martes, 16 de agosto de 2011

Llevo tiempo sin escribir. Tengo tanto que decir y no he dicho, tantos sentimientos ocultos, que parece que una losa de piedra hubiera caído entre ellos y mi capacidad de comunicarme. Y por más que lo intento no sale nada de provecho. Porque todo sigue escondido en algún rincón del alma. Remoloneando y sin querer salir. Y necesito estirar del brazo de esos sentimientos, zarandearlos y sacarlos a la luz, porque desde su escondrijo lo único que consiguen es erosionarme, dañarme y hacerme más y más fría a la par que vulnerable.

Incluso hacen cada vez más difícil el contacto con otros seres humanos. Me convierten en complicada y en una persona completamente pasiva. A la espera de una chispa que les haga saltar por los aires, y la pasión, y la fuerza vuelvan repentinamente regalándome más momentos cálidos que dejen a un lado los golpes y las bombas.

Sólo deseo que acabe la guerra. Está empezando a ser insufrible.

viernes, 22 de julio de 2011

Explosión aparcada

Hace un tiempo que no me encuentro. Ni sola, ni acompañada. Ni contigo, ni sin ti. Estoy viviendo a cientos de kilómetros por hora, y ni sospecho lo que me encontraré cuando tome la curva.

Necesito tranquilidad. Irme a una isla desierta. Hablar con la mente o con los ojos. Sonreír.

miércoles, 6 de julio de 2011

Paremos el mundo durante 30 segundos

En el Primer Informe Mundial sobre mujeres que acaba de publicar la ONU, nos hemos encontrado con una caída a la realidad, que falta hacía.

No me sorprende leer una mala noticia, están a la orden del día y a la orden de mi día. Pero deberíamos pensar más en estas circunstancias que parecen olvidadas por problemas nimios. Dejo un dato: "Hay países en los que el 60% de las mujeres ha experimentado alguna forma de violencia física o sexual". ¿Qué significa esto? Que prácticamente toda la población femenina de este o aquel país ha sido agredida física y sexualmente. Y me pregunto ¿por qué?.

¿Qué sentimiento de inferioridad aborda a esos seres que necesitan golpear para mostrar su "hombría"? ¿Cuál es el calibre de una sin razón que machaca día a día a millones de mujeres?.

¡Basta ya!

Las mujeres han avanzado a pasos agigantados, y debemos dar gracias a nuestras antecesoras, que lucharon por conseguir muchos derechos y libertades. Pero aún hoy hay países en los que maltratar a una mujer no es delito. De hecho, dejo otro dato: "Hay 2.600 millones de mujeres en 52 países que pueden ser asaltadas por sus maridos, sin que estos sufran castigo alguno".

Hay veces que me avergüenza vivir en este mundo. Por eso, lucharé para cambiarlo.

lunes, 23 de mayo de 2011

Políticamente correcto

No suelo escribir de política, como dijo un genio: "es algo tan poco sexual". Pero hoy me salto las normas y me paro a reflexionar sobre esa realidad que nos rodea llamada política. Algo abstracto y tangible (bienvenida controversia), existente desde antes que Platón anunciase sus teorías. Pero, ¿Tiene algún sentido concreto? Sí, busca el orden, pero ¿orden? ¿para qué?

Y es que últimamente me pregunto por qué la política genera tantas inquietudes. Por qué ha sido la causa de guerras y por qué hay que luchar por ella. Vale, lo pillo, viviremos mejor, dejaremos un universo perfectamente utópico a nuestros hijos. Seré egoísta, pero no entiendo qué significado tiene morir luchando en una batalla. En el sentido literal y en todos los dobles sentidos que se le quieran adjudicar a la dichosa frase.

Veo mucha intolerancia en torno a mí, volando cual abejas a punto de inyectarme un veneno almacenado en el aguijón durante años. Y si hay algo que no tolero, es la intolerancia. Críticas, sí. Constructivas, ofensivas, pero críticas al fin y al cabo. Intolerancia no. Ni hipocresía.

He leído algo acerca de la Teoría de Cuerdas y las realidades paralelas, las dimensiones inalcanzables o alcanzables después de la muerte del individuo. Puede que existan o puede que no. Pero al fin y al cabo, como la política son eso. Teorías. Quiero praxis, necesito hechos.

Platón tenía razón cuando decía que el Gobierno ideal era el de los sabios. Y estoy de acuerdo pero, ¿Quién elegiría a los sabios? Seguro que algún analfabeto sin estudios.

Hasta a ti te pongo pegas.

domingo, 8 de mayo de 2011

Busco un sol, ¿alguien me ayuda?


Vuelvo a la magia de las palabras. Con más o menos inspiración, aquí estoy. Nadando contracorriente.

Dicen que después de la tormenta, sale el sol. Estoy esperándolo inquieta y un poco desesperada. Llega tarde a nuestra cita.

Iré pidiendo un vinito mientras espero.

Bienvenido de nuevo.

jueves, 5 de mayo de 2011

CERRADO POR REFORMAS

(Pronto volveremos)

martes, 18 de enero de 2011

Sin fuerza no hay paraíso

Decepción una vez más. Porque pienso, quizás injustamente, que hemos dado mucho. Porque me aterra la idea de perderlo todo. Porque la incertidumbre es la peor de las respuestas.

Y sí, tengo que aprender. Analizarme, evaluarme y dejar de caer una y otra vez en la misma piscina vacía. Y no confiar. Nunca más confiar. Porque duele ver que no sirve de nada haberlo hecho todo. Y recibir como pago una decepción tras otra, una desvinculación impensable.

Cuando me toque mover ficha, espero haber aprendido las reglas del juego. No volver a caer en las trampas de los jugadores desleales. Porque yo cuando quiero, lo hago con cada una de las células de mi cuerpo, y cuando juego, lo apuesto todo. Y no estoy dispuesta a volver a arriesgarme, a perder y a tener que entregar de nuevo cada uno de los céntimos de mi fortuna. Ya me he quedado sin blanca demasiadas veces. Y vacía no sé continuar con el juego.

domingo, 28 de noviembre de 2010

La Boca

Boca que desenterraste
el amanecer más claro
con tu lengua. Tres palabras,
tres fuegos has heredado:
vida, muerte, amor. Ahí quedan
escritos sobre tus labios.

Miguel Hernández.


martes, 9 de noviembre de 2010

9 de noviembre


Creo que es un buen día para volver a escribir. Sentarme y teclear lo que se evapore de mi mente. Aunque ahora es gélida y cuesta más llevarla a ebullción. Tengo que intentarlo.

Casas vacías.
Inhóspitas parcelas de soledad exacerbada.
Gusto por lo exquisito.
Frondosidad en el oscuro bosque de la tragedia.
Zapatos rotos.
Silencio desgarrador.
Tejas caídas y reflexiones divididas.
Cansancio, desmotivación y rutina.
Aves sobrevolando el pensamiento común.
Inteligencias desbordadas por sirope de fresa.
Desconcierto y fragilidad.
Preguntas y más preguntas.
Constante búsqueda de respuestas.
Y ahora, ¿qué?

La tortuosidad de nuestras melodías ha creado el melodrama exacto que compone la materia. Y como en aquel spot me pregunto, ¿de qué están hechos los sueños?
Y respondo de forma obscena. Los sueños están hechos de nubes: A menudo tiernos y espumosos. A menudo trágicos y terroríficos. Cual tormentas de sentimientos y deseos incumplidos. Como tú y yo en tiempos de crisis. Como carreteras sinuosas. Como mares embravecidos.

Como la vida.

sábado, 27 de marzo de 2010

Vacuidad

Es extraño pero miro a las personas que han estado en mi vida durante años y no veo nada en común con ninguna. Y hace un par de años considerando tontamente que estábamos hechos los unos para los otros. ¡Cuanta ignorancia! Ahora comprendo las palabras de un hombre que me enseñó a vivir: "Cada uno escoge su camino, escoge el tuyo o te quedarás sola". Maravillada me quedo y un poco más vacía si cabe.